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Juan Carlos Muñoz el último sobreviviente de la Máquina
Llegué a River y lo único que sabía hacer era gambetear. Me gustaba hacer sentir bien a la gente e interiormente sabía que mi manera de jugar le encantaba a muchos. Otros, en cambio, me recriminaban diciendo que era un egoísta, que no jugaba en función del equipo”. Así se definía Juan Carlos Muñoz, el wing derecho que todos los fanáticos del futbol millonario siempre tendrán entre los próceres de la historia de River, el mismo que nos dejó a los 90 años.
Muñoz llegó al club de la mano de los dirigentes de Dock Sud, quienes a su vez se lo habían llevado de las inferiores de Independiente. A los pocos días de firmar se enfrentó a Argentinos de Quilmes con la Reserva y convirtió dos de los cuatro tantos de la goleada, y a partir de allí comenzó a marcar su camino en Núñez, camino que lo llevaría a ser parte del quinteto de los ’40: la legendaria Máquina de River.
Su debut en la Primera se dio gracias a la huelga que hicieron los jugadores titulares en 1939. A la cancha salieron los pibes, entre los que se encontraba Ángel Labruna, y vencieron a Banfield en cancha de Atlanta por 4-0, con un gol de Muñoz. En total ganaron 6 partidos, empataron 2 y perdieron 1, y entre los triunfos estaba el 2-1 contra Boca. “La gente, al vernos jugar tan bien, se había olvidado un poquito de las figuras. Lentamente se fue acostumbrando a nuestros nombres”, recordaba el ídolo hace unos años.
Al año siguiente empezó a nacer La Máquina y de allí en adelante Muñoz, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera, Labruna y Félix Loustau quedaron en la memoria de los hinchas hasta la actualidad. Pero en 1951 se tuvo que ir del club por diferencias con el Presidente Liberti. “Fue el rival más duro que tuve que enfrentar. Era evidente que no me quería, a partir del ’46 se había empecinado en traer wines derechos”, declaraba. El último partido fue contra Platense y justamente hizo un gol.
Su carrera terminó lejos de River, en el plantel de Platense, allá por 1954. Luego probó como técnico pero no era su lugar, así que se fue para el lado del Periodismo Deportivo. En total jugó en River 184 partidos, ganó cuatro títulos y convirtió 39 goles.
Hoy, el maravilloso quinteto del los ’40 está reunido nuevamente en algún lugar. El 22 de Noviembre de 2009 el último sobreviviente de La Máquina se nos fue.

Bernabé Ferreyra - El primer gran ídolo de River Plate - arriba -
En 1932 River Plate logró su primer Campeonato de AFA del profesionalismo, marcando un total de 84
goles a favor, de los cuales Bernabé Ferreyra aportó la increíble suma de 44 tantos en 33 partidos, con un promedio, no menos espectacular, de 1,33 goles por partido. ...hasta el diario Crítica había ofrecido un premio para el primer arquero que pudiese parar la racha goleadora de Bernabé...
Ferreyra, más conocido como La Fiera, había llegado ese mismo año a River, proveniente de Tigre, por la suma récord de 35 mil pesos, por lo que el Club Atlético River Plate confirmó su fama de Millonario, ya que un año antes había desembolsado 10 mil pesos por Carlos Peucelle. Bernabé Ferreyra fue un revolucionario de nuestro fútbol y sus cañonazos causaron una conmoción impresionante. Por ese entonces, River estaba situado en Palermo, más precisamente en las avenidas Alvear y Tagle, y el arraigo popular que provocó Bernabé en la década del 30 fue muy notorio. La gente quedaba asombrada ante cada remate de aquel centroforward, fusilamientos que casi siempre tenían destino de red, que perforaban la resistencia de los arqueros rivales y que provocaban el delirio del público riverplatense. Sus rivales lo manoteaban, lo agarraban de la camiseta, intentaban tacklearlo (como en el rugby), pero La Fiera siempre se las ingeniaba para sacar sus violentos remates, tan decisivos como contundentes. Pateaba desde afuera del área y la embocaba, pateaba desde cerca y era mortal para los contrarios, remataba con violencia o con suavidad, acomodándola al lado de un palo, pero usualmente, hacia dentro del arco. Se cansó de hacer goles con la banda roja en el pecho y fue el
goleador máximo de aquel torneo del 32, marcando durante las primeras doce fechas consecutivamente, y hasta el diario Crítica había ofrecido un premio para el primer arquero que pudiese parar la racha goleadora de Bernabé. Nació el 12 de febrero de 1909 en Rufino, provincia de Santa Fe, por eso también era conocido como el Mortero de Rufino. Más tarde, se juntaría con otros monstruos como José Manuel Moreno y Adolfo Pedernera para obtener dos títulos más, los de 1936 y 1937. Debutó frente a Chacarita Juniors el 13 de marzo de 1932 (marcó en dos ocasiones) y su último encuentro fue el 11 de mayo de 1939 frente a Newell´s Old Boys. Ferreyra fue el primer gran ídolo que se calzó la banda sangre en el pecho, un revolucionario y el pionero de todos los magníficos goleadores que pasaron por esta gloriosa institución. Falleció el 22 de mayo de 1972 y dejó su sello en el aire, por haber marcado más goles que partidos jugados. Todo un récord, toda una Fiera.
Partidos en River: 185 - Goles: 187 Títulos: 3 -Último partido: 11 de mayo de 1939 (2-2 vs. Newell´s)

Adolfo Pedernera  - El cerebro de la máquina - arriba -
La Máquina, el mejor equipo de todos los tiempos del fútbol criollo, nació el 21 de septiembre de 1941, en Avellaneda, cuandodali.jpg (20152 bytes) River, que terminaría coronándose campeón, venció a Independiente por 4 a 0, con tres goles de su centroforward Adolfo Pedernera. Ya desde niño vislumbraba por su técnica de juego, tan prodigiosa como efectiva, Adolfo era un maestro dentro de la cancha y se movía por todo el frente de ataque. Además, tenía a su lado figuras de la talla de Moreno, Labruna y Loustau, entre otras. River comenzó a aparecer como un gran equipo a mediados de 1941 cuando Adolfo Pedernera fue colocado como centrodelantero por el técnico Renato Cesarini, por un expreso pedido de Carlos Peucelle, un visionario del fútbol.Pedernera jugaba como wing izquierdo pero su inteligencia a la hora de dar el toque preciso, en cortada, la manera de manejar los tiempos del partido, fueron determinantes para mudarse hacia la zona central del ataque. Pedernera fue el director de orquesta de aquella obra maestra del fútbol, era el estratega, el tipo que pensaba las jugadas, el que las armaba, aunque, también las definía en reiteradas ocasiones. Como en 1942, año en que La Máquina llega al cenit, en el cual marca 23 goles en 24 partidos y finaliza como goleador del conjunto Millonario. Y se da el lujo de anotar dos tantos en la penúltima fecha ante Boca, en La Bombonera, después de estar debajo en el tanteador por 2-0 y con un hombre de menos. Con aquel empate, River se consagró campeón y dio la vuelta olímpica en la tierra de su acérrimo rival. Su último laurel conseguido con la casaca de River fue el título de 1945, ya que más tarde se despediría del club para pasar por 140 mil pesos a Atlanta, y luego por Huracán y Millonarios de Colombia. Aquel muchacho nacido en Avellaneda, Buenos Aires, el 15 de noviembre de 1918, hizo su debut en River Plate con tan sólo 16 años, el 28 de julio de 1935, en un empate 1-1 frente a Ferro Carril Oeste. Ya desde niño vislumbraba por su técnica de juego, tan prodigiosa como efectiva, Adolfo era un maestro dentro de la cancha y se movía por todo el frente de ataque. Además, tenía a su lado figuras de la talla de Moreno, Labruna y Loustau, entre otras. A Boca Juniors le marcó cinco goles en dieciocho encuentros y estuvo presente en varias de las goleadas frente al rival de siempre como las del 5-3 en 1939 (un gol) y 5-1 de 1941 (anotó el último). Fuera de las canchas, Adolfo fundó el sindicato de Futbolistas Argentinos Agremiados (F.A.A.) y encabezó la huelga histórica del 48. Fue director técnico y pasó la última parte de su vida ligado al club de sus amores como director general del fútbol amateur, para demostrarle a los más chicos todo su conocimiento futbolístico, en torno al juego. Maestro dentro y fuera de la cancha, llevaba las condiciones puras que forman parte de la historia de River, porque Adolfo es una parte grande de nuestra historia y por eso, no sólo el pueblo millonario, sino el fútbol argentino se vistió de luto el día de su partida, el 12 de mayo de 1995, dándole la despedida a uno de los más grandes ilustres de nuestro fútbol. Toda historia tiene una mejor parte y toda parte tiene un excelente rasgo de distinción: ellos fueron La Maquina y su cerebro, don Adolfo Pedernera, maestro inolvidable.
Partidos en River: 287 - Goles: 131 - Títulos: 5 - Último partido: 17 de noviembre de 1946 (2-2 vs. Huracán)

Angel Labruna - Ganador siempre - arriba -
Polémico adentro y afuera de la cancha, goleador desde el principio al fin. Ganador desde siempre como jugador y como técnico.
Nadie pudo permanecer indiferente ante su figura, amado por los hinchas de River, odiado por los enemigos. " Mi papá no quería que jugase a la pelota, pretendía enseñarme su oficio pero el potrero me tiraba demasiado. Al final papá se convenció y terminó siendo el delegado del cuadrito que teníamos: El Barrio Parque Fúbal Club. Casi todos los integrantes de ese equipo terminamos en la Sexta División de River." Hijo del italiano de Avellino, Don Angel, el relojero de Barrio Parque. Nacido el 28 de setiembre de 1918 en Las Heras y Bustamante, muy cerca de la cancha de Alvear y Tagle. Era hincha de River a muerte, tenía una foto autografiada de Bernabé Ferreyra en la vidriera del negocio de su padre. En 1934 integraba simultáneamente el conjunto de básquet (cadetes) y la cuarta división. En la cuarta especial cobró su primer dinero: 25 pesos por partido. Tuvo que elegir deporte y el dijo que si le conseguían empleo elegía el basquet. Menos mal que no se lo consiguieron. Su ascenso fué vertiginoso y debutó en Primera el 18 de junio de 1939 en La Plata frente a Estudiantes. River perdió 1 a 0. Volvió momentáneamente a la tercera hasta el 15 de octubre, cuando reapareció en primera contra Atlanta y ya no salió más. A los 40 minutos del segundo tiempo gritó el primero de los 292 goles que marcó con la banda roja. Los primeros tramos de la década del 40 sirvieron de marco para el alumbramiento de la Máquina que logró 3 campeonatos (41/42/45) dos subcampeonatos (43/44) y un tercer puesto: 1946
Dentro de la afinada orquesta que componían entre otros Moreno, Pedernera, Muñoz y Loustau, Ángel era el ejecutor: de los 240 tantos convertidos en esa época, 115 los hizo Labruna. Es el segundo goleador del fútbol argentino. Cuando entraba al área y agachaba el lomo era gol. Una mañana de 1939 inauguró su serie contra Boca: el domingo 5 de noviembre, Era el primer clásico que jugaba, estaba 1 a 1 a 15 del final y Labruna hizo el gol del triunfo. El sentimiento "anti boca" (al cual le hizo 15 goles en su carrera) que siempre exhibió Ángel fue una bandera para todo hincha de River. Siempre luchaba para amargarles la vida.
Su "odio" nació gracias a la influencia de un amigo suyo Pistoletti que fué dejado de lado en Boca y quien decía "todo lo que hago es para que algún día puedas jugar en River y le hagas muchos goles a Boca" y vaya si cumplió Don Angel. En 1945 se casó con Ana, la mujer que conocía desde los 17 años. Fué padre de dos hijos Angel Daniel (fallecido) y Omar Raúl (actual miembro del cuerpo técnico), a quienes tuvo la satisfacción de ver también con la banda puesta. Llegó el desastre del Mundial de Suecia en 1958, la ida de River a los 41 años. " Esa Navidad fué la más triste de mi vida, lloré de amargura cuando recibí el telegrama del club." Tuvo un fugaz paso por el Rangers de Talca (Chile), por Rampla Juniors de Montevideo y el cierre fue en Platense en 1961 a los 43. Probó suerte en otros negocios (un hotel en Mar del Plata, una pizzería, una gomería y una consecionaria) pero fracasó en todos. " Quise alejarme del fútbol y asíi me fué, el fútbol es mi vida" Y se hizo director técnico. Siempre jugó a ganar en todos los equipos que dirigió: Platense, Defensores de Belgrano, Talleres de Córdoba, Central y por supuesto con River en 1975 tras los 17 años sin títulos.4 títulos de técnico, uno más en Central y once de jugador en River. Un Ganador Nato.
El último equipo que drigió fue Argentinos. Amaba las carreras de caballo y la timba y muchas veces se lo veía en el hipodromo.
Amado por generaciones de riverplatenses, faleció a los 65 años de edad. Quizàs para muchos el Mayor Idolo Millonario.

 

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