Amadeo Raúl Carrizo - El inventor del puesto de arquero arriba -
"Yo estoy convencido de algo, el arquero decide solo, no necesita de terceros, en realidad yo iba a las charlas técnicas por respeto." Su nombre la ganó al apellido. Fue un precursor , el inventor de un estilo el de arquero jugador. No le gustaba que el más gordito o el más tontito fuera el que iba al arco. Quería darle categoría al puesto. "Busqué cambiar la imagen que tenían los arqueros y creoque con los años lo logré." " Lloré tres veces en mi vida y las tres fueron por River: cuando me vine de Rufino solo en tren, cuando batí el record del arco invicto y cuando el escribano Kent me llamó para decirme que mi ciclo había terminado."
En Rufino, nació el 12 de junio de 1926, era de Independinete pero se cambió rapidamente una vez que recibió el calor de la masa millonaria. Un dia jugó para Buenos Aires Pacífico, jugó en el preliminar y le hicieron varios goles, volvió a los vestuairos, que era un simple vagón de tren, con cara larga pero le pidieron que no se cambie, que tenía que atajar para la primera. El no entendia nada, jugó y ganaron. El potencial centrodelantero había quedado definitivamente archivado. Una carta del ex atleta Héctor Berra, dirigida a Peucelle, le brindó la posibilidad de probarse en River. Con 19 años en 1945 Amadeo debutó contra el Rojo en Avellaneda, ganó River 2 a 1. En el 47 le tocó el servicio militar. En la cuarta fecha de 1948 Amadeo reapareció en primera (1 a 1 con Lanús) Una calurosa tarde de 1965 Norberto Menendez fue uno de los que más cargó a Carrizo, pero se llevó la peor parte, Carrizo reacionó en el túnel y le pegó una trompada al Beto, quien había sido compañero suyo en la década del 50. La última anécdota de Carrizo vs boca sucedió justamenente en el último clásico que jugó
Amadeo: Fue en el Metro del 68, el domingo de la tragedia de la puerta 12. Carrizo llevaba 5 partidos sin que le hagan goles y siempre lucía una gorrita gris a manera de cábala. Rojitas cuando entro se la robó y salió corriendo. Igualmente el partido terminó 0 a 0. En el tema Selección a Amadeo no se le perdonan los 6 goles que le hizo Checoslovaquia, pero la gran revancha fue en la Copa de las Naciones del 64 en Brasil, Argentina venció sucesivamente a Inglaterra, Brasil y a Portugal, logró la copa y Amadeo fue la figura en los 3 encuentros. El 14 de julio de 1966 instituyó una nueva marca en el arco: 769 minutos sin goles en contra. Se consagró campeón en 1952/53/55/56/57
Para Amadeo uno de los secretos del arco pasaba por conocer perfectamente al rival. "La clave era amagar, yo trataba de hacer entrar al ejecutor en la variante que quería. Le regalaba un rincón, lo invitaba a patear allí y cuando remataba a ese lugar yo salía al mismo tiempo que la pelota de sus pies." Atajo 18 penales. Su brillante ciclo en River se cerró en 1969 a los 42 años. Detrás quedaron 21 años de titularidad indiscutida y 520 partidos jugados. Aun hoy es un autentico Idolo convocante en todo acto riverplatense que se realiza.

Oscar "Pinino" Más - El dueño del Gol - arriba -
Con tan solo 17 años (nació el 29 de octubre de 1946 en Villa Ballester), debutó en primera el 26 de abril de 1964, por la primera fecha del campeonato,
en la cancha de Chacarita. River ganó 1 a0 pero la gran atracción del partido fue el chico petisito, morrudo, encarador e incontenible que llevaba la número 11 y se llamaba Oscar Mas.
Pinino, como le decían en aquellas épocas (porque siempre jugaba con unas bolitas chiquitas llamadas pininas), cumplió velozmente con su ilusión: jugar en River, "es que toda mi vida fui hincha de River. De chico lloraba si perdía. Si un domingo por la tarde alguien quería encontrarme, tenía que ir directamente adonde jugara River. Nunca tenía un mango pero siempre me las ingeniaba para entrar a la cancha. Era travieso y decidido: le hablaba a los controles y de tanto versearlos, al final terminaban dejándome pasar. Así fueron mis primeros contactos con River". Su historia de todos modos, pudo haber sido otra. Porque Juan Evaristo, un exdelantero de la década del 30 lo llevó a Boca después de verlo jugar en las inferiores de Juvenil Porteño. Luis, su hermano, ya jugaba en Boca y esa circunstancia estuvo a punto de torcerle el rumbo a Pinino. Perro en el partido de prueba tiró un penal desviado a propósito: el quería ponerse la de River. "Los sentimientos me tiraban mucho más. Un día, en 1959, apareció Don Ernesto Duchini y me presentó a Peucelle. Me probé en River un miércoles de abril. Era una pulguita pero los gambeteaba a todos, no me podían sacar la pelota y encima hice un gol. A las siete estaba con el dirigente León Ricard, en la sede de la calle Suipacha, firmando el contrato...". Claro que la firma le trajo un montón de problemas en su casa. Evaristo era íntimo amigo de su padre, casi un hermano , y se ofendió después que Pinino rechazara la posibilidad de ir a Boca. Nunca más los saludó. La prolongada campaña del Mono en River (382 partidos y 199 goles) le dejó, obviamente, muchas alegrías (los campeonatos ganados después de la larga racha sin títulos), algunas tristezas (las dos finales perdidas por la Copa Libertadores en el 66 y en el 76) " En el fútbol como en la vida, se aprende todos los días. Yo podía pasarme horas escuchando a Renato Cesarini, era una gran persona y un maestro inigualable. El me hizo aprender a pegarle a la pelota con la derecha, una pierna que solo usaba para pararme. Me pasé tantas horas en el frontón, que al final le daba con un fierro. Y Hasta hice varios goles de derecha, eso se lo debo al Tano". "Labruna era una especie de símbolo, respetaba códigos de vida muy particulares, era un amigo de fierro, de esos que siempre se acercan a dar una mano a quien lo necesita". " Muchas veces me preguntaron- y algunos lo siguen haciendo- si como profesional hubiese jugado en Boca. Siempre dije que no. En uno de mis mejores momentos en el 73 vino el Puma Armando y me dijo "Pinino, usted pida lo que quiera y yo se lo doy...". Lo pensé varios días y le respondí negativamente. Hoy, a la distancia estoy seguro de que no me equivoque. Hubiese sido una traición para la mitad del país que siempre creyó a muerte en mi". Siempre quiso terminar su carrera en River pero no pudo ser. Paso por varios clubes hasta que un día dio basta. UN domingo de octubre de 1987 jugó su último partido como profesional. Y lo hizo en un equipo llamado Boca de Coronel Suárez. Parece mentira pero no fue el Boca que siempre lo quiso. Los principios valen más que cualquier cosa. " El hincha siempre esperaba que hiciera algo diferente, que la embocara desde un ángulo cerradísimo o desde cuarenta metros. Yo me daba cuenta de esa ansiedad de la gente y por eso intentaba todo lo que parecía imposible. Me gustaban las definiciones difíciles y estaba convencido de que podía conseguirlas. Todo pasaba por una cuestión de confianza, de seguridad, de determinación".

Beto Alonso - La magia de la zurda - arriba -
Cuando le hizo el gol a Pepe Santoro de Independiente, tirandola por un lado y yendola a buscar por el otro. Muchos dijerondali.jpg (20152 bytes) que Alonso era el Pele blanco. La frase sintetizaba a la perfección lo que significaba ese jugador diferente, absolutamente diferente, que se calzaba desde un año y pico antes la camiseta número 10 de River: la que había sido de Labruna, de Sívori y de Ermindo Onega, La que fue de el al cabo durante un largo e inolvidable tiempo. Hincha de Racing desde chiquilín, su ídolo era el Bocha Maschio, el Beto nació en Vicente López pero vivió desde chico en Los Polvorines. Jugaba en un equipo llamado El Textil. Desde allí hacía dos horas de ida y dos de vuelta para llegar e irse de Nuñez. La octava división fue la primera escala de un viaje rápido que pronto lo iba a depositar en el fútbol grande. Fanático de Los Beatles y de la batería, a los 15 años, junto a un compañero de la matricería en que trabajaba, se pasaba el día cantando y hasta pensó en formar una banda de rock, caddie en las varias canchas de golf que había por su zona, hoy juega muy bien, nada le gustaba más que el fútbol.
Cuando estaba en quinta, Didi lo llevó al Chaco para jugar un partido amistoso. River ganó 2 a 1 pero más allá del resultado el técnico quedó muy conforme con el Beto.En agosto del 71 llegó el gran domingo. Cancha de Atlanta, derrrota 2 a 1 con Atlanta
Uno de los primeros gratos recuerdos fue el 3 a 1 a boca en Racing cuando River jugó con los pibes contra los profesionales de boca. En el 72 lo llamaron para la selección. Alonso fue protagonista de los campeonatos del 75: hizo 20 en el Metro y 7 en el Nacional. El 12 de agosto de 1976 fue vendido por más de 59 millones de pesos al Olympique de Marsela. En el 77 volvió a River.
Solicitado únanimemente por la gente y por la crítica, más allá de las dudas de Menotti, accedió a la Selección Nacional que se preparaba para el Mundial. Jugó el Mundial pero de suplente, se enojó con Menotti porque según el no jugó de frente, no le dio la oportuindad que le había prometido. Fue un año a Velez y volvió en 1984 para un cierre de campaña con toda la gloria.
Ganamos el Metro 85-86, la copa y la copa del Mundo. Una fria tarde de junio de 1987 ante un Monumental con más de 90.000 personas se despidió del fútbol.

 

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